UN LUGAR PARA FRANCISCO

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Juanjo Cura, compositor y director

 

Composición para orquesta de cuerdas, instrumentos nativos, solistas vocales y coro, con texto de Patricia Bottale. Dur.: 55'

Andrés Novero como Francisco

Sinopsis: hace unos años, con el desliz imparable de una pluma generosa, nacía un cuento: “Un lugar para Francisco”. Ese cuento nos muestra quién es este hombre: un hombre blanco, occidental, un trabajador, como tantos, que sentía ya no pertenecer a este pueblo Si el creador dejara...ni a esta raza de ventajeros, soberbios y gritones, como él los define. Que en su diario retorno a un hogar sin vida, atravesando los enormes llanos de pastizales y malezas, de desierto y Son hijos de los riscosaridez, sentía la llamada de tambores nocturnos, de voces que despertaban su sueño de una civilización más santa. Cerraba sus ojos, soñaba vivir entre ellos… Cuando, por fin, se encontraron, en un segundo, guerra y paz, pasado y Marina Silva como La mujer de Franciscopresente, hombre y destino, se cruzaron, y Francisco no pudo ya olvidar esos rostros rudos, con pinturas bajo los ojos. Y allí encontró su hogar, un hogar sin botas ni rostros rosados, un lugar de tierra noble y pobreza, un lugar de lucha para evitar la desposesión de lo que, por tradición y trabajo, les pertenecía desde hacía siglos, un hogar de honor Luces y sombrasy sabiduría, un hogar para Francisco. Sobre esta idea, expresada en este breve cuento de no más de dos páginas, surge, con igual fluidez literaria, el romance homónimo, que fuera luego musicalizado. El desafío era que el texto no perdiera en la Nuestra gentemusicalización ni un ápice de su mensaje, ni un desvío de su camino, ni una pequeña alteración de su profundo y clarísimo destino. Como la obra literaria, la música debía ser a veces diálogo y a veces confrontación. El instrumento elegido para ello fue una orquesta de cuerdas,Convivencia representando lo occidental, y un grupo de instrumentos nativos: aerófonos, cordófonos y de percusión, como embajadores de la tierra. Ambos grupos dialogan entendiéndose y desentendiéndose, observándose mutuamente, buscando qué los une y qué los separa. Y el relato se hace La carpa del encuentrocarne en el único instrumento que todos los hombres tenemos en común y el más noble de que hay en la naturaleza: nuestra propia voz. Un narrador, el coro y solistas, nos irán desglosando los versos, penetrando en nuestras mentes con un mensaje demoledor. El coro será a veces relator, a veces indio, a veces soldado y, a veces, todos nosotros. Francisco podría Levantemos majestuosaser usted, yo, europeo parido en tierra americana, como sus hijos, nativos de rasgos extranjeros. Francisco es ese vínculo, el eslabón entre las etnias indígenas y el hombre occidental, el tronco, hasta hoy ausente, entre las raíces de los pueblos originarios y el follaje frutado del árbol social que somos.

La música
Los versos de Patricia Bottale exudan musicalidad y se desprende de ellos la melodía que conduce la obra. Así, la misma se inicia con un preludio breve en Carnavalito y huaynoel que se enuncia el tema de Francisco, en el cual ya se evidencia la idea instrumentística del conjunto: una mixtura tímbrica y cultural de instrumentos europeos e instrumentos autóctonos (quenas, sikus, etc.). El conjunto brindará una fusión tímbrica que, a la vez que expresa nuestra propia esencia nacional, manifiesta el espíritu del romance.
El primer acto, narrativo, comienza con el narrador. En diálogo con el coro, y alternando entre voz cantada y hablada (intermedio entre oratoria y obra teatral, estilo queUn nuevo lugar se desarrollará durante todo el trabajo) ambos cuentan el inicio es esta historia, y van dando lugar a los demás personajes que desarrollan el argumento de esta primera parte del romance: el mismo Francisco, sus hijos y finalmente su mujer, quien, a través de un solo de alta Los Hijos de Franciscoexpresividad, nos preintroduce en la parte histórica del relato, el segundo acto. La música en el intermedio tiene sones de batalla jugando con el tema de Francisco, siempre presente, en los distintos instrumentos. El coro, pieza fundamental en toda la obra, van transfigurándose y trastocándose a lo largo del discurso musical: oraBallet El Trébol, www.balleteltrebol.com.ar malón, ora soldado, ora narrador, aparece como una suma incuestionable de todos los hombres y a la vez es la Palabra de Francisco, su Verbo hecho voz, su propio pensamiento. El combate entre el Muerde el polvo y se resbalabien y el mal están representados en el texto y en los contra
stes de tensión-distensión que aparecen en la música. También Calfucurá, el indio bravío, manifiesta, con la misma intensidad, y apoyado fuertemente por los instrumentos autóctonos, su encono y su resistencia ante el engaño que lo llevo a ser vejado por una cultura ajena. Pero tal resistencia es inútil y, como lo refleja también la música, la derrota delComo gelidos reptiles indio y su reclusión a territorios extraños, inevitable. Aparecen nuevos instrumentos, tomados de una tierra nueva, de sonidos nuevos que provienen de nuevos elementos, pero cuya función ritual es insustituible, cerrando este acto en un lamento de gemidos y llanto.
El tercer acto, intemporal, trae a nuestra memoria el recuerdo de aquél FinalHombre, Francisco, sobre el cual se teje nuestro relato. De carácter reflexivo, el texto anuncia la llegada de una vida nueva, si nos animamos a incorporar a nuestra cultura aquello de lo que hemos renegado. Nuevamente la fusión instrumental sugerida al comienzo de la obra hace su aparición y un final lleno de esperanza nos deja el dulce sabor de que es posible un mundo nuevo.